MariAna Godoy

Mi historia

¡Hola! me llamo Mariana

Me gustaría decirte que estudié nutrición por un genuino interés en la alimentación saludable y cómo comer bien o qué comer. La verdad, estudié nutrición porque siempre estaba a dieta, peleando con el peso y demás, así que de alguna manera ya había desarrollado muchos “conocimientos” e interés en la alimentación.

Hoy creo que estudié Ciencias de la Nutrición para ver si podía descubrir cómo por fin estar más flaca y saber todo acerca de alimentación, la salud, etc. No me arrepiento por nada, soy una doctora frustrada, pues alguna vez quise estudiar medicina y sin embargo, encontré en la nutrición un camino para mejorar la salud de las personas que se cruzan en mi vida y buscan una consulta.

Desde los 9 años tenía un constante agobio por engordar, la familia de mi papá tiende a un cuerpo grande y era ejemplo de lo que no quería para mí. Así que siendo la hermana mayor, muy perfeccionista y siempre “la mejor en todo”, me empecé a obsesionar sin querer.

Viví 20 años a dieta, desde los 9 hasta los 29 aproximadamente pero finalmente logré estar más tranquila y menos obsesionada con mi cuerpo, que comenzó a reaccionar mejor hasta acomodarse en un peso donde se siente bien y yo también.

Empecé a ver pacientes en 2010 cuando aún cursaba los últimos semestres de la carrera pero ya podía dar orientación nutricional y dar consultas. Después de terminar la carrera en el 2013, decidí que la mayoría de las nutriólogas que conocía, daban dietas y nunca se preocupaban por si algo más le estaba sucediendo al paciente, algo que pudiera afectar su alimentación: ansiedad, preocupaciones, obsesiones con la comida, entre otras. Entonces, decidí tomar un curso de Health Coaching para reforzar la parte psicológica de la alimentación y el vínculo que debe existir entre paciente y nutriólogo. Esto me ha ayudado a entender a mis pacientes mejor y a hacerlos lograr cosas que jamás se hubieran imaginado.

Nutrición deportiva

Siempre fui muy deportista, así que me interesó muchísimo la Nutrición Deportiva e hice mi tesis en bailarinas de danza contemporánea; después, tomé un Diplomado en Nutrición Deportiva por el Comité Olímpico Internacional y más tarde, cursé una Maestría en Nutrición y Dietética con Especialidad en Nutrición Deportiva.

Mi pasión por el ejercicio empezó corriendo a los 11 años porque mi mamá lo hacía. Cerca de los 20 años comencé a correr de forma habitual e inscribirme a carreras pero cuando vi que no me era suficiente, quise hacer mi primer triatlón y empecé a prepararme. Lo logré en 2013 y ese mismo año, corrí por primera vez el Maratón de Chicago. También, gané 3er lugar en el Triatlón de Mérida en enero del 2015 y más tarde, realicé mi primer IRONMAN 70.3, quedando en octavo lugar de mi categoría. Después siguieron algunos triatlones más pero por el momento me estoy dedicando al ciclismo y ser mamá.

Nutrición funcional

Cuando vi que la Nutrición Deportiva no tomaba mucho en cuenta si los pacientes presentaban alguna enfermedad subyacente, por ejemplo, Ovario Poliquístico o Hipotiroidismo (yo lo padezco desde 2013), decidí estudiar Nutrición Funcional. De esta manera, puedo ofrecer un enfoque integral juntando lo clínico con lo deportivo y así, ayudar a mis pacientes en otro nivel.

¿Por qué las dietas NO funcionan?

Me encanta que mis pacientes se den cuenta que las dietas no funcionan y aprendan lo que sirve es tomar conciencia de la comida, honrarla, apreciarla y disfrutarla. Que sepan que la nutrición no es un castigo sino algo mucho más que comida: es nutrición física, emocional, social, etc.

Creo que debemos aprender a satisfacer todas nuestras “hambres” y atender nuestros problemas de salud antes de pensar en cualquier otra cosa como por ejemplo: bajar de peso. Mi lema siempre ha sido ¡No le des peso al peso! y con eso, espero ayudar a muchas personas a sentirse bien.