Propósitos de año nuevo

Me encanta el inicio de año. No porque vengan más pacientes decididos a bajar de peso, mejorar su rendimiento deportivo o su salud, sino porque realmente creo que es una oportunidad para hacer un balance de lo que pasó el último año y a dónde queremos llegar.

Un propósito se queda en eso, si no pones en marcha todos los medios y elementos que puedas tener a tu alcance. El problema que encuentro en enero es que los gimnasios se atascan de personas con las mejores intenciones y a pesar de que el consultorio y los pacientes regresan, me da mucho coraje y tristeza que el propósito se quede en los primeros dos o tres meses del año.

Por eso quería escribir sobre cómo realmente puedes ayudarte a cumplir con tus objetivos sin terminar frustrado o en el mismo punto de siempre, sintiendo que no puedes con las dietas, que siempre estarás con sobrepeso y que nunca podrás cambiarlo. Quiero que sepas que sí puedes cambiarlo y puedes lograr lo que quieras, siempre y cuando estés convencido.

La nutrición es mucho más compleja que el seguir o no una dieta. Sino pregúntate tu mismo ¿porqué tienes el mismo propósito de bajar de peso? ¿el mismo propósito que hace un año? Si fuera tan fácil alcanzar un peso ideal y mantenerlo, nadie recurriría a ponerse “a dieta” a principios de año porque ya lo habrían logrado hace mucho. Primero debe quedarte muy claro que SIEMPRE estás a dieta. El término “dieta” se refiere a todo lo que consumes durante el día, es decir, si comieras solo 3 gansitos diariamente, esa sería tu dieta, muy mala por cierto pero finalmente una dieta. Esto me lleva al primer punto para que logres tus metas este 2016:

1.-Olvida la mentalidad “dieta”: Quítalo de tu vocabulario tanto con los demás como para contigo mismo. El estarte regañando por comer ciertos alimentos que supuestamente no deberías porque “estás a dieta” sólo generará estrés en tu cuerpo. ¿Sabes que produce el estrés? El estrés y la angustia que sentimos cuando “rompemos la dieta” hace que secretemos más de una hormona llamada cortisol, encargada de muchas cosas, entre ellas almacenar grasa. Entonces literalmente el estrés ¡sí engorda!

Lo siguiente es que ataques éste propósito escuchándote, siempre digo que el cuerpo es muy inteligente así que aprovecha esto:

2.-Házle caso a tu propio mecanismo de hambre y saciedad: Si bien parte de mi trabajo como nutrióloga es darte un plan de alimentación, me gusta hacer hincapié en que debes escucharte, escuchar a tu cuerpo cuando tiene hambre y cuando ya fue suficiente comida. Muchas veces caemos en el vicio de comer por comer, porque ya es la hora de comer, o de cenar o simplemente estás aburrido, angustiado, deprimido o estresado. Usar la comida como medio para tapar cosas que no has solucionado de fondo también te alejará de cumplir tus propósitos.

Por último sé tu propio mejor amigo en este proceso:

3.- Haz las paces con la comida y contigo: Tienes que confiar en ti mismo. Si llegas a tu consulta de nutrición con el mayor entusiasmo pero muy en el fondo sientes apatía e inseguridad de “ponerte a dieta” otra vez, seguro que no lo lograrás. Esto está íntimamente relacionado con la manera en que ves a la comida. Seguro la tomas como enemigo, como el chocolate que te hará engordar o la pasta y el pan que son lo peor que puedes comer, en lugar de saber que los alimentos pueden ser tu mejor aliado para bajar de peso, mejorar tu rendimiento y/o tu salud.

La forma como aplicas y planeas tu alimentación, es indispensable para lograr el éxito. Un propósito que se queda en el papel escrito es simplemente eso: un propósito. Una nutrióloga que sepa escucharte y entenderte podrá ayudarte a aterrizar todo, hacer un plan y lograr esto.

Así que ya lo sabes, que este 2016 no sea el año done nuevamente prometes bajar de peso, esta vez ¡atrévete a lograrlo!


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